martes, 8 de abril de 2008

De nuevo eres feliz

Y de nuevo eres feliz

(poema que compuse hace tiempo para, nuevamente, demostrarme a mi misma que sabia escribir sobre diferentes tipos de amor. bueno, y tambien queria ver si sabia hacer cursilerias con cierta clase jajajjajajaja. saludos.)





Crepúsculo que se rompe contra el aire,
desvirgado por la luz de una farola;
anochecer que abrillanta la mirada
de una mujer tras la ventana;
una madre intentando hundir sus ojos
en el recuerdo de una hija
que ya no llamará a la puerta.


Cuando el cielo se viste de negro, 
es más fácil sacar a bailar a una lágrima,
como a tí te ocurre ahora, vida mía;

cuando el cielo se viste de negro
es más fácil que la muerte te saque a bailar,
como aquella noche le ocurrió a tu niña,
vida tuya.

Una mala puñalada del asfalto en una rueda,
y ahora de sus párpados cerrados 
cuelga el peso de tu tormento.

Lluvia en la pista de baile,
y para tu princesa se acabó el cuento.


Primeras noches sin ella,
y aún vas a ver si está en su habitación;
meses a merced de la locura,
pues te parece que su tumba huele a vida.

Años sembrados en el aroma de su ausencia...



Y tu pequeño te tira de la falda.
Te giras, y también está en sus ojos;
que en mirada nueva a veces se reencarnan
amores viejos.

Sonries...

Y de nuevo eres feliz.

domingo, 6 de abril de 2008

Esperando lo inevitable

Ser asesinada,
por permanecer en tus ojos.
Sellar los besos con olvido,
abrigando la distancia.
Condenarme así,
a desaparecer para siempre.
Aquella apocalíptica tarde,
de tiempos perdidos,
desgarrados de amor
nos despedimos,
dejando en el aire más palabras
que las dichas en ese adiós...
Esa tarde,
cada uno siguió su destino,
Convirtiendo ese silencio,
en él más terrible,
de todos los gritos del delirio...

sábado, 5 de abril de 2008

cuando clavas tu pupila en mi pupila

Llego tarde al bar, pero se que sus ojos azules me van a estar esperando en la mesa del fondo. Me siento en la silla frente ella, que tuerce la boca enfadada mientras el marrón de sus ojos ríe. Nos reímos los dos. Pido una infusión, color avellana, como el iris que abraza su pupila. Hablamos durante horas, la infusión se enfría y cada vez que su mirada verde se posa en la mía me da un vuelco al corazón. Cerramos el bar y las estrellas arrancan un destello violeta en sus ojos. Paseamos, no me atrevo a cogerla de la mano, pero no puedo dejar de mirar sus ojos negros. Saltamos el cartelito que dice “prohibido pisar el césped” y nos sentamos en la hierba. Empezamos a hablar a la vez, reímos y callamos. Me quita el aliento al taladrarme con esas dos ventanas color miel que dan a su alma.
-¿En que piensas?
-En nada.
Callamos, ella contrariada, yo cohibido. Respiro.
-En que me encanta el color de tus ojos.