Y de nuevo eres feliz
Crepúsculo que se rompe contra el aire,
desvirgado por la luz de una farola;
anochecer que abrillanta la mirada
de una mujer tras la ventana;
una madre intentando hundir sus ojos
en el recuerdo de una hija
que ya no llamará a la puerta.
Cuando el cielo se viste de negro,
es más fácil sacar a bailar a una lágrima,
como a tí te ocurre ahora, vida mía;
cuando el cielo se viste de negro
es más fácil que la muerte te saque a bailar,
como aquella noche le ocurrió a tu niña,
vida tuya.
Una mala puñalada del asfalto en una rueda,
y ahora de sus párpados cerrados
cuelga el peso de tu tormento.
Lluvia en la pista de baile,
y para tu princesa se acabó el cuento.
Primeras noches sin ella,
y aún vas a ver si está en su habitación;
meses a merced de la locura,
pues te parece que su tumba huele a vida.
Años sembrados en el aroma de su ausencia...
Y tu pequeño te tira de la falda.
Te giras, y también está en sus ojos;
que en mirada nueva a veces se reencarnan
amores viejos.
Sonries...
Y de nuevo eres feliz.
